Oímos hablar de “blockchain” muy a menudo, pero ¿qué es y, más importante aún, para qué sirve y cómo afecta nuestras vidas?
La tecnología blockchain es un sistema descentralizado que permite la creación de un registro inmutable, distribuido y compartido entre varios participantes. Cada bloque en la cadena (de ahí su nombre) contiene una serie de transacciones que, una vez verificadas por una red de nodos, se agregan a la cadena en orden cronológico y de forma segura. Esta tecnología se destaca por su transparencia, seguridad y resistencia a la manipulación, lo que la convierte en una opción ideal para diversas aplicaciones más allá de los criptoactivos, su uso más reconocido.
El potencial transformador del blockchain en nuestras vidas y trabajos es considerable. En el día a día, el blockchain puede ofrecer soluciones en áreas como la identidad digital, el control de activos y la protección de información. Por ejemplo, las identidades digitales basadas en blockchain podrían brindar un método seguro y eficaz para verificar quiénes somos, reduciendo el riesgo de fraude y mejorando nuestra privacidad. En lugar de depender de múltiples contraseñas o métodos complicados para autenticarnos, contar con una identidad digital única y segura podría facilitar nuestro acceso a diversos servicios, como servicios bancarios o acceso a edificios.
Además, el blockchain tiene el potencial de revolucionar cómo administramos nuestros activos personales. Los registros de propiedad de bienes raíces, vehículos y otros activos valiosos pueden ser almacenados en una cadena de bloques, lo que asegura la transparencia y la seguridad en las transacciones. Esto no solo simplificaría el proceso de compra y venta, sino que también disminuiría el riesgo de disputas legales y fraudes. En Suecia, por ejemplo, se ha investigado la utilización de blockchain para la gestión de registros de propiedad, demostrando una reducción significativa en los tiempos de procesamiento de transacciones y una mayor confianza en el sistema.
En el ámbito empresarial, blockchain tiene el potencial para transformar industrias completas al mejorar la eficiencia operativa y reducir costos. En la cadena de suministro, por ejemplo, blockchain podría ofrecer una visibilidad total y en tiempo real de los productos a medida que viajan a través de la red logística. Esto puede contribuir a disminuir el fraude, mejorar la eficiencia y aumentar la transparencia.
En el ámbito financiero, la tecnología blockchain puede agilizar y asegurar las transacciones, eliminando intermediarios y reduciendo costos. Los contratos inteligentes (smart contracts), que son programas autoejecutables con los términos del acuerdo directamente incorporados en el código, pueden automatizar procesos complejos y disminuir la necesidad de intermediarios. Múltiples protocolos descentralizados permiten a sus usuarios obtener préstamos contra sus activos virtuales, e incluso ya se están empezando a gestar proyectos de seguros descentralizados. En ambos casos, los smart contracts y el blockchain buscan simplificar la tramitología y gestión de reclamaciones, reduciendo tiempos de respuesta para los usuarios, así como tiempos de procesamiento y gastos operativos para los operadores.
La aplicación de blockchain en el área de recursos humanos también podría proporcionar ventajas significativas. El proceso de verificación de credenciales y antecedentes laborales puede resultar tedioso y propenso a errores. Con la ayuda de la tecnología blockchain, las credenciales educativas y profesionales de un individuo pueden ser verificadas rápida y seguramente, reduciendo tanto el tiempo como los costos asociados con contrataciones. Asimismo, la gestión salarial puede ser más eficiente gracias a pagos transfronterizos rápidos y menos onerosos.
La adopción de blockchain también tiene el potencial para fortalecer la seguridad de datos en distintas industrias. En el ámbito de la salud, por ejemplo, la información médica de los pacientes puede ser almacenada de forma segura en una cadena de bloques, asegurando que solamente personas autorizadas tengan acceso a estos datos, o que el paciente pueda controlar qué datos comparte y con quién. Este enfoque no solo mejora la privacidad y la seguridad, sino que también facilita el intercambio de información entre distintos proveedores de servicios médicos, lo que a su vez beneficia la atención al paciente. Iniciativas como MedRec están explorando estas posibilidades, demostrando cómo blockchain puede revolucionar la gestión de datos médicos. (https://www.media.mit.edu/projects/medrec/overview/ )
Los intentos para regular el blockchain se han centrado en sus usos financieros y, más específicamente, en el tema de los criptoactivos. En los últimos años, hemos visto un aumento en regulación relacionada con criptoactivos y blockchain en América Latina, reflejando un creciente interés y adopción de esta tecnología en la región. Brasil y El Salvador están liderando con marcos regulatorios amigables y que brindan seguridad jurídica a las empresas y usuarios de criptoactivos. Brasil ha implementado regulaciones para supervisar y fomentar la adopción de criptoactivos, mientras que El Salvador en 2021 reconoció a Bitcoin como moneda de curso legal, estableciendo un precedente significativo en la región, aunque con resultados inciertos, además de haber aprobado la Ley de Emisión de Activos Digitales en 2023, creando un marco regulatorio novedoso y único en el continente Americano para la “tokenización” de activos del mundo real.
Colombia también ha dado pasos importantes hacia la regulación de blockchain y criptoactivos. El país facilitó dentro de La Arenera, el “sandbox” regulatorio de la Superintendencia Financiera de Colombia, un espacio para entidades financieras y empresas de intercambio de activos virtuales, que les permitió innovar y probar nuevas tecnologías bajo la supervisión del regulador financiero. Este espacio controlado de prueba se consideró exitoso por los participantes, y le permitió al ente regulador profundizar en su conocimiento sobre la tecnología blockchain y los criptoactivos. En México, aunque la regulación inició con ciertos traspiés, se están realizando esfuerzos para proporcionar un marco legal claro que facilite el crecimiento de este sector.
Sobre estos casos, se puede encontrar más información en el Informe de Blockchain en América Latina 2024 de Sherlock Communications y en Territorio Blockchain.
El Banco Interamericano de Desarrollo también ha publicado informes detallados sobre el estado de la regulación de blockchain y la identidad digital en América Latina, destacando la necesidad de marcos regulatorios claros y estandarizados para fomentar la adopción segura y eficiente de estas tecnologías.
En Estados Unidos, la regulación de blockchain y criptoactivos es un campo dinámico y en constante evolución. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) han tomado medidas significativas para supervisar y regular las actividades relacionadas con blockchain y criptomonedas. La SEC ha centrado su atención en la regulación de las Ofertas Iniciales de Monedas o Tokens (ICOs o ITOs por sus siglas en inglés) y en la clasificación de ciertos criptoactivos como valores, lo que implica que deben cumplir con las leyes bursátiles existentes. La CFTC, por su parte, ha clasificado a Bitcoin y otras criptomonedas como materias primas y supervisa los mercados de futuros y opciones basados en estos activos.
Ciertos criptoactivos han tenido éxitos importantes en el ámbito regulatorio en USA también. A pesar de la resistencia inicial del SEC, este año vio la aprobación de los primeros fondos cotizados en bolsa (ETFs) de Bitcoin, en enero 2024, y recientemente de Ether, el criptoactivo de Ethereum el segundo ecosistema más grande de criptoactivos después de Bitcoin. Por su parte, el criptoactivo Ripple, tuvo una victoria parcial en los tribunales contra el SEC, cuando se determinó que la venta de Ripple por medio de exchanges y a través de contratos inteligentes, no constituye la creación de un contrato de inversión entre Ripple y quien lo adquiere, limitando el alcance sancionatorio del SEC y sentando un precedente importante para el desarrollo de la regulación en estos temas.
Estos cambios motivaron en gran medida la presentación del proyecto de ley Financial Innovation and Technology for the 21st Century Act (FIT21), que busca clarificar las funciones de la SEC y la CFTC en la regulación de activos digitales. Esta legislación tiene como objetivo proporcionar un marco regulatorio claro y coherente, abarcando desde las criptomonedas hasta los contratos inteligentes y otros productos financieros basados en blockchain.
Asimismo, varios estados han desarrollado sus propios marcos regulatorios. Nueva York, por ejemplo, ha implementado el BitLicense, un conjunto de regulaciones específicas para empresas que operan con criptomonedas, con el fin de garantizar la protección del consumidor y la integridad del mercado.
No obstante sus ventajas, el uso de blockchain conlleva riesgos. La escalabilidad sigue siendo una preocupación clave, ya que las redes blockchain pueden volverse lentas y costosas a medida que aumenta el flujo de transacciones. Un caso destacado es el proyecto TradeLens desarrollado por IBM y Maersk: el proyecto mostró mejoras notables en eficiencia y reducción de errores, pero fue discontinuado en 2023 debido a su inviabilidad comercial.
Las soluciones actuales para mejorar problemas de escalabilidad y costos, como las cadenas laterales y las redes secundarias, muestran avances interesantes pero aún están en etapas relativamente tempranas y, en algunos casos, podrían no ser suficientes para respaldar una adopción masiva. Además, lograr interoperabilidad entre diferentes plataformas blockchain es vital para evitar la fragmentación del ecosistema, por lo que el desarrollo de “bridges” o puentes de un blockchain a otro continúa siendo una tarea fundamental para la mayoría de los proyectos, que tiene sus propios retos tecnológicos y de seguridad. En todo caso, en el tanto no hayan estándares comunes establecidos, distintas implementaciones blockchain podrían carecer de compatibilidad entre sí, lo que limitaría su eficacia y utilidad.
Otro riesgo importante es la seguridad. A pesar de su reputación como sistema resistente a manipulaciones, como toda tecnología el blockchain no es completamente invulnerable. Un ejemplo es el incidente del 51% que afectó a la criptomoneda Ethereum Classic en 2020, en el cual los atacantes anularon transacciones y se apoderaron de aproximadamente US$5.6 millones. El uso de protocolos descentralizados y smart contracts también puede representar un riesgo importante, donde a la fecha se han documentado más de 140 hackeos y más de $4 billones de dólares en fondos robados o perdidos. Al ser descentralizados, es difícil o casi imposible identificar a los responsables del proyecto, por lo que de antemano también es difícil determinar quiénes lo programaron y qué tan buen trabajo hicieron, donde las comunidades asociadas a estos proyectos juegan un papel importante en detectar formas de explotar el protocolo o identificar vulnerabilidades, pero no son infalibles.
En cierto sentido, también la privacidad es un tema sensible en el contexto del blockchain. A pesar de que la transparencia es una ventaja clave de esta tecnología, puede convertirse en un problema cuando se trata de información confidencial. No todo dato merece o debe ser almacenado en un blockchain pública porque estos son accesibles para todos los participantes de la red, lo cual puede no ser deseable en todas las situaciones. Existen blockchains privadas, además de que se están desarrollando técnicas como transacciones confidenciales y pruebas de conocimiento cero para abordar estas inquietudes, aunque su adopción aún no es generalizada. Para almacenar y transmitir información confidencial o privilegiada, es muy importante que se cuestione y analice correctamente si el blockchain es la solución correcta.
La regulación y el cumplimiento son áreas que requieren mayor claridad y desarrollo para garantizar una adopción segura y eficiente de la tecnología blockchain y de los criptoactivos. La ausencia de un marco regulatorio definido puede generar incertidumbre e inhibir la innovación. Las empresas interesadas en implementar soluciones basadas en blockchain deben sortear un complejo entorno normativo que varía según la jurisdicción, lo cual puede representar un desafío considerable. El año pasado, la Unión Europea introdujo el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), que establece un marco regulatorio integral para la industria de criptomonedas y blockchain en la región, y es el primero de varios proyectos que apuntan a dar claridad regulatorio para las empresas y usuarios de nuevos desarrollos tecnológicos.
Para impulsar la adopción de la tecnología blockchain, es crucial promover el conocimiento y la comprensión de sus ventajas y limitaciones. Tanto las empresas como los individuos necesitan comprender su funcionamiento y cómo se puede aplicar a sus necesidades específicas. Los programas de capacitación y certificación juegan un papel fundamental en este proceso. Estos programas deben estar diseñados para educar a los usuarios sobre los principios básicos de la tecnología blockchain, así como sobre sus aplicaciones prácticas en diversos sectores.
Además, la formación continua y la actualización de conocimientos son esenciales para mantenerse al día con las rápidas evoluciones en esta tecnología. Promover la colaboración entre instituciones educativas, organizaciones gubernamentales y el sector privado puede acelerar la integración de blockchain en la sociedad, asegurando que más personas estén preparadas para aprovechar sus beneficios.

Freddy Fachler y Jose M. Zamora
Blockchain
Ago 08, 2024